miércoles, 20 de marzo de 2013

EL PODER DE HONRAR A LOS DEMAS 3ra. PARTE


EL PODER DE HONRAR A LOS DEMAS
PARTE III

Tercer nivel: Felicitar.

Otra forma de honrar a las personas es felicitándolas. Felicitar es manifestar con palabras a otra persona algo lindo, algo que nos agrada de ella. No se trata de adular ni de marcar diez cosas que nos gusten, sino una sola de manera sincera y genuina. Cuando felicitamos las personas se sienten honradas. En medio de esta cultura que grita e insulta, tenemos que pedirle a Dios el don de ver algo bueno en el otro. La honra es un don espiritual y emocional que atrae milagros.

Jesús nació en Belén, pero se crió en Nazaret
. Sin embargo, en Nazaret Él no hizo milagros porque la gente no lo honró. La gente decía: "Este es el hijo del carpintero, es el hijo de María. El que me hizo a mí las sillas, ¡qué Hijos de Dios ni Hijo de Dios!". Jesús no pudo hacer milagros porque cuando alguien te honra a ti o tú a alguien,  hay un poder milagroso en ese lugar, pero cuando no honramos los milagros se cierran en ese lugar. Hay un poder en escuchar en validar y en felicitar.

¿Qué pasa cuando empezamos a honrar? Empezamos a ejercitarnos en cómo liberar el potencial que otros tienen dentro. ¡Es tan fácil liberar el potencial en la gente! Si tuviésemos el hábito de honrar más, de escuchar más, de preguntar más: "¿Por qué te pasó? ¿Cómo te pasó? ¿Qué sucedió? ¿Qué que no sucedió?".

Preguntar en vez de acusar, en vez de ser irónico. Al preguntar y felicitar se libera potencial.

Hace un tiempo, en una reunión una persona me felicito porque él veía en mis algunos dones que él no tenía y que le gustaría ser como yo. A lo que le respondí primero gracias por honrarme y que cada persona tenía un don diferente que desarrollar y yo lo honré por los dones o talentos que veo en el, puesto que lo conozco desde hace años… esta persona me dio las gracias y continuo feliz….A todos Dios nos ha dotado de Dones o talentos porque somos únicos y el ser únicos eso ya es bastante para sentirnos felices y agradecidos con Dios y con la vida.
 
Cuando validamos fortalecemos su autoestima y así la persona es capaz de liberar todo su potencial para abrir toda puerta que esté cerrada.

Ejemplo:
Va un hombre a comprar un par de zapatos y cuando el vendedor le pregunta la talla él dice:

-calzo del numero 13.
-¡Ah! ¡No tenemos ese número! ¡Con ese tamaño de pies a usted no le va nada!
Ese hombre no va a vender nunca, porque no sabe validar.
¡Tenemos que honrar al otro!

Va una mujer a comprar un perfume y el vendedor le dice:
-¡Pero este perfume es muy caro para usted!
 -Discúlpame -dice la mujer-, ¿Usted recibe  comisión si yo compro este perfume?
-No.
-Ah, entonces deme dos.

¿Qué necesidad tenía el vendedor de decirle: "No lo puedes comprar"?

Cuando nosotros aprendemos  a honrar las puertas se abren; cuando aprendes a deshonrar las puertas se cierran. Jesús dijo: "No hay nadie más grande que Juan el Bautista"; y Juan el bautista decía de Jesús: "No hay nadie más grande que nuestro Señor". Cuando nosotros aprendemos  a honrar alguien, esa persona te  va a devolver honra.

Juan Bautista decía: "Yo no soy digno de atar la correa de sus zapatos", y Jesús dijo: "No hay profeta nacido más grande que Juan el Bautista". Porque cuando tú validas, estás mandando el mensaje de que no tienes problemas de estima, que no compites, que no eres agresivo, que no eres amenazante, que no le vas a serruchar el piso a nadie, que tú eres generoso.

Narra La Biblia que una vez Dios le dijo a Moisés: "Moisés, quiero que elijas a setenta personas. A esos setenta que elijas Yo les voy a impartir el poder de Mi Espíritu Santo". Y Moisés eligió a setenta y el Espíritu cayó sobre esos setenta. Yo me puse a investigar quiénes eran esos setenta y descubrí que entre ellos estaban los líderes de los grupos.

Y me puse a leer un poco más atrás, cuando Israel estaba preso en Egipto y los israelitas eran usados como esclavos. El pueblo judío tenía líderes de grupos, y los egipcios les pegaban a los líderes del grupo para que el líder del grupo les pegara a los esclavos. Pero había dos líderes que aunque los egipcios le pegaban, ellos no maltrataban al pueblo, y como no los maltrataban (eran los capataces), los egipcios los maltrataban más. Pasaron unos meses, Israel salió de Egipto, estaban en el desierto y Dios dijo: "Esa gente que fue lastimada pero que no lastimó, esa gente que maltrataron pero que honró a los demás, yo tengo un regalo para ellos: les voy a derramar Mi Espíritu Santo.

Hay un regalo de Dios grande sobre tu vida por honrar a los demás.

Cuando honramos no solamente se libera el potencial, se abren las puertas y se mejora nuestra estima, sino que además nos sanamos. ¡Honrar tiene un poder extraordinario! 

¡Recuerda que la Honra desata el poder de los milagros!

Declaro éxito en tu vida!
Alberto Guzmán

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