El Poder de Honrar a los demás
Marcos 6:4: "-En todas partes se honra a un profeta
menos en su tierra entre sus familiares y en su propia casa.
En efecto no pudo hacer allí ningún milagro excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerle las manos".
Declaración:
Voy
a ser bendecido con una palabra que Dios ha diseñado exactamente para hoy y
exactamente para mí, y cuando salga de acá voy a honrar a mi Dios y a la gente,
y los milagros van a suceder.
La
necesidad numero uno de todo ser humano es ser amado. Todos fuimos creados
por Dios para ser apreciados, felicitados,
validados, bendecidos, honrados. En todos existe esta gran necesidad; y cuando esa
necesidad no está en nuestra vida, hay una carencia. Y a esa carencia la
terminamos expresando. Muchas veces a
través de la agresión.
Una persona que agrede, que es envidiosa, fanfarrona, insegura, es una alguien
que tiene una carencia de aprecio y no sabe como pedirlo. Está
buscando ser apreciada porque esa es la necesidad numero uno que tenemos toso
los seres humanos. Ser apreciados, ser honrados; honrar al otro es un poder
espiritual y es un poder emocional impresionante.
Hay tres niveles en que podemos apreciar a la gente:
Cuando escuchamos a los demás los estamos valorando, validando, felicitando, reconociendo.
Cuando una mujer le habla al marido de los chicos, la casa, del trabajo, y el marido no le presta atención, la mujer le dice: "¡tú no me entiendes!". ¿Qué es lo que quiere esa mujer? Ser escuchada. Cuando escuchas al otro, cuando le prestas atención, le estás mostrando que para ti existe, le estás mandando el mensaje de validación.
Ejemplo:
Sin poder contener el llanto, un niño le dice a la mamá: "Mamá, la maestra me avergonzó en clase; me dijo que no sabía leer bien y yo me puse a llorar". Entonces, esta mamá sabia, agarró a su hijo y lo abrazó con ternura. Mientras lo abrazaba, el nene dejó de llorar. Un momento después le dijo a la mamá: "Bueno, me voy a jugar afuera que el día está lindo". El abrazo de la madre había curado al hijo. La sabiduría de la mujer consistió simplemente en escuchar y abrazar a su hijo. Ella no le dijo: "¡Mira lo que te dijo!" o "¿tan mal leíste?". Con su actitud, la madre validó su emoción y ese mensaje fue suficientemente poderoso.
Una vez vino a verme una persona. Dijo que necesitaba hablarme y efectivamente,
habló sin pausa durante unos quince minutos. Después hizo un breve silencio y
continuó hablando otros veinte minutos. Cuando terminó de hablar, me agradeció,
se despidió y se fue. Yo no pude decir ni una palabra.
Una semana más tarde recibí una
llamada de esta persona. Me agradeció profundamente por los cambios que había
experimentado después de conversar conmigo.
-¡Usted podría pensar que soy un profesional extraordinario! Y preguntarme cual
es mi estrategia.
-respondí. Simplemente escuche, fue todo…
-respondí. Simplemente escuche, fue todo…
Esta personar necesitaba ser escuchada; eso era todo. Cada uno de nosotros
necesita ser escuchado.
Continuará.....
Declaro Exito en tu Vida.
Alberto Guzmán






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