miércoles, 20 de marzo de 2013

EL PODER DE HONRAR A LOS DEMAS 2da. PARTE

EL PODER DE HONRAR A LOS DEMAS 
2da. PARTE

Segundo nivel: Mostrar empatía emocional.

"Empatía emocional" quiere decir "aceptar lo que el otro siente". Un claro ejemplo cotidiano es lo que sucede cuando en la noche, llega el esposo a su casa después de trabajar y la esposa le dice: -¡Qué cansada estoy!

-¡¿Cansada tu?! ¿Cansada de qué, si estás todo el día en casa sin hacer nada? ¡Cansado estoy yo, que trabajo todo el día!

Al comentar que estaba cansada, la esposa esperaba que el esposo validara su cansancio. En esta situación, una respuesta empática podría ser: "Sí, me imagino que debes de estar cansada, tuviste un día duro..."

Otro ejemplo: Cuando un hijo le dice a la mamá en la mañana que tiene frío y la mamá le dice: "Bueno, ¡vamos que hay que levantarse para ir a la escuela!". En este caso, la madre no está mostrando empatía. En cambio, ella podría contestar: "Uy, sí, ¡qué frío hace!", en vez de descalificar lo que el niño siente. Validar la emoción del otro no quiere decir que nosotros tengamos que sentir lo mismo o que tengamos que resolverles el problema a los demás. Al validar su emoción, la otra persona se siente honrada.

 
Una adolescente le dice a la mamá:

-Mamá, le preste un saquito a una compañera y me lo devolvió todo sucio.
-¡Ah! ¡Ya te dije que no prestes tu ropa! ¡No tienes que prestar nada!
-Uf, mamá. ¡Tú no entiendes  nada!

¿Qué era lo que la adolescente quería? Ella no quería un consejo, sino que alguien le validara el enojo.

¿Cómo validamos las emociones de los demás? Preguntando. "¿Cómo te sientes?, ¿cuándo te pasó eso?, ¿cómo fue?, ¿cuándo?, ¿por qué?...". Hay un poder muy grande en preguntar. Empieza preguntando.

Muchos de nosotros no validamos, al contrario, insultamos. Decimos: "¡Qué vas a estar cansada!" en lugar de preguntar: "¿Cómo es que estás tan cansada?, ¿tuviste un día difícil?, ¿qué pasó?". Haciendo preguntas empezamos a validar, empezamos a aceptar las emociones del otro aunque no necesariamente estemos de acuerdo con lo que el otro siente. Al aceptar las emociones del otro estamos reconociendo que tiene derecho a sentir lo que desee.

Muchas veces, cuando una persona se enoja, lo único que necesita es que le digamos: "sí; tienes razón, en tu lugar quizás hubiese hecho lo mismo", y así la persona se siente honrada en la validación de sus emociones. 

Recordando que validar  es comprender y asi nosotros ponemos la pauta....

Declaro éxito en tu vida!
Alberto Guzmán

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