LOS CUATRO OBSTACULOS A LA LIBERTAD FINANCIERA
Las
personas que buscan seguridad pierden libertad, y viceversa. Escojas lo que escojas,
pagarás un precio, porque como dije antes: nada es gratis. He aquí la palabra problema:
«gratis». Huye de ella, de lo gratuito.
Quienes
aman la seguridad pierden oportunidades porque optan por lo fácil. Tu objetivo
no debería ser que todo te resulte fácil. He encontrado una cita de Robert
Henri que me parece genial: «Ser libre, ser feliz y productivo sólo puede
conseguirse sacrificando muchas cosas corrientes, aunque sobreestimadas».
Sinceramente,
yo no conozco modos fáciles y rápidos de ganar dinero, tampoco me interesan
porque son un auténtico desastre. Lector, espero que no busques lo fácil y lo
rápido; pero si así fuese, por favor, da por concluida esta lectura; gracias y
adiós, aprovecho para despedirme de ti.
Para
el resto, los que sigan conmigo:
Si
eliges la libertad, cometerás con probabilidad algunos errores. Es lógico,
piénsalo, los errores son necesarios para el éxito. Yo convierto cada error que
cometo en algo bueno, le saco partido al usarlo como palanca. Renunciar a los
errores es, por tanto, renunciar al éxito. Si la gente supiese que las personas
exitosas cometen un alto índice de errores, empezarían a perder el absurdo
miedo al error. Winston
Churchill lo tenía claro: «El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin
perder el entusiasmo». Yo incluso prefiero equivocarme en lo que me
gusta antes que acertar en lo que detesto.
Las personas que evitan los errores están evitando
el éxito.
Cuando
empiezas algo nuevo equivocarse es inevitable. Alguien dijo que si quieres tener
éxito deberías «duplicar tu tasa de errores» porque es de ellos como se aprende
a hacer las cosas bien. Espero convencerte de la necesidad de cometer errores.
Busca tu «error memorable», tu punto de inflexión, el que ha de revolucionar tu
vida. Hay otros mundos y están en éste. En la dimensión del empleado, el error es algo a evitar.
En la dimensión del emprendedor el error es parte necesaria del proceso.
Arriesgar significa la oportunidad de ganar, no de
perder.
Si
eliges la seguridad te privarás de la libertad financiera, porque son
incompatibles.
No
arriesgar conduce a vivir una vida de pequeño tamaño. «Si no arriesgas nada, lo
arriesgas todo» (Geena Davis, actriz). Una chica lista. Sé que es una elección
importante —yo mismo la he tomado muchas veces—. He comprobado, no obstante,
que la seguridad tiene más —¡muchos más!— «seguidores» que la libertad. En la
escuela nos enseñaron a jugar a lo seguro pero eso es un obstáculo al
aprendizaje.
Francamente, por más que lo pienso no veo la
relación entre lo que estudié y la realidad.
¿Libertad
o seguridad? Va a gustos. Yo creo que la libertad financiera es mucho más importante
que la seguridad laboral. Una es real, la otra una fantasía. Cuando elijas, habrás
tomado responsabilidad, pagarás los precios de tu elección, y ya no te verás como
una víctima ni podrás quejarte de tu situación, sea cual sea. Lo que yo he
aprendido es que la libertad añade vida a la vida pero la falsa seguridad de un
sueldecito siempre sabe a poco.
PERO
VAYAMOS A LOS OBSTÁCULOS DE LA LIBERTAD FINANCIERA:
El primer
obstáculo son las creencias limitantes. Muchas creencias son una carga
más pesada que una hipoteca, de hecho actúan como «hipotecas mentales». Creo
que es mejor estar gravado por un préstamo hipotecario en el banco que por una
creencia limitadora en la mente, porque lo primero tiene fecha de caducidad
pero las creencias, en principio, no. Este artículo pretende desacreditar
creencias frecuentes sobre el dinero basadas en el miedo. No voy a profundizar
en esto porque ya se ha escrito lo suficiente, pero resumiré diciendo que el
miedo es el mayor freno de la humanidad a nivel colectivo e individual.
El
segundo obstáculo es la actitud complaciente de vivir por inercia en la comodidad. Justo lo opuesto a la «cultura
del esfuerzo». Tenemos fobia al esfuerzo. Las únicas personas que quieren
un cambio inmediato son los bebés con el pañal mojado. El resto ya están bien,
estén como estén. Triste, ¿no? Deberíamos tener muy claro que nuestra
economía personal sólo va a mejorar cuando hayamos mejorado, pero
no antes. El esfuerzo es incómodo, es cierto, pero ¡más incómodo
es seguir experimentando problemas económicos! En un mundo en
transformación, no adaptarse es un riesgo demasiado grande para
quienes buscan la comodidad. Lo cómodo y fácil: «sueldo limitado, hipoteca
infinita, consumo irresponsable» ya no funciona. Toca reciclarse.
El tercer
obstáculo son los malos hábitos financieros. La persona promedio busca la gratificación
económica inmediata y por ello no planifica ni sigue una estrategia financiera
a medio y largo plazo. Vive financieramente al día. Gana, gasta, no ahorra, y lo
peor: no invierte. Depende de una única fuente de ingresos sobre la que no
tiene ningún control. Gasta más de lo que gana, incluso se gasta los ingresos
futuros. Se endeuda de por vida sin haber creado antes fuentes de ingresos que
garanticen el pago de sus compromisos, se da lujos sin contar con los flujos
que los paguen... En fin, quiere un tren de vida que no se ha ganado. Es hora
de revisar esos hábitos. Sea cual sea tu situación presente, lo cierto es que
tu modo de pensar y actuar te ha conducido exactamente al punto donde estás
hoy. Acéptalo: tu saldo bancario no es fruto de una casualidad sino de unos
hábitos. Si deseas crear un saldo diferente será preciso deshacerse de viejos
hábitos y sustituirlos por otros diferentes.
El cuarto
obstáculo es la falta de educación financiera. Todo el mundo maneja dinero
cada día, pero muy pocos se preparan para hacerlo con acierto. Una buena formación
financiera no es un lujo, es una primera necesidad. El hecho de que no se
enseñe en la escuela no significa que no sea necesaria (tampoco se nos ha
enseñado a nutrirnos ni a respirar bien y es algo que todos hacemos a diario).
Los tiempos en los que una licenciatura te preparaba para el resto de la vida
en el desempeño profesional han pasado a la historia. Hoy la información
disponible de la humanidad se duplica cada dieciocho meses (Ley de Moore), pero
allá por el año 1500, si te leías un libro a la semana durante cuatro años, te acababas
todos los libros del mundo; y podías abarcar todo el saber de la humanidad.
Hoy,
sólo en España, se editan 65.000 títulos nuevos al año. Haz cuentas. Reaprender
de por vida es la única forma de no quedar fuera del juego económico. Ya no
vale con parapetarse detrás de un título universitario porque, como dije, hoy,
aun siendo necesario, no marca una gran diferencia, ni tampoco garantiza un
empleo, ni asegura la libertad financiera. Formarse de modo continuo es una
prioridad. Y para aquellos que les parezcan una opción cara, o un lujo, que
prueben con la ignorancia.
Aforismo:
Tus ingresos pueden crecer hasta donde tú crezcas pero no más.










