miércoles, 3 de julio de 2013

Educándonos en nuestras Acciones: Recibes lo que Das!



SIEMPRE RECIBIMOS A CAMBIO
LO MISMO QUE OFRECEMOS


A veces suele suceder que lo anecdótico no es indicativo de que su mensaje arribe a donde debiera llegar. Ni los que pueden, hacen en consecuencia. El acelerado movimiento de lo tecnológico, ha hecho desaparecer el sentido de la solidaridad humana y de esa manera se ha perdido el agradecimiento y también la abnegación. Este relato pone en evidencia hoy, la pérdida de aquellos valores que de una manera u otra, permitirían la existencia de muchos Alexander Fleming.

Su nombre era Fleming, un agricultor pobre de Inglaterra. Un día, mientras trataba de ganarse la vida para su familia, escuchó a alguien pidiendo ayuda desde un pantano cercano. Inmediatamente soltó sus herramientas y corrió hacia el pantano.

Allí, enterrado hasta la cintura en el lodo negro, estaba un niño aterrorizado, gritando y luchando tratando de liberarse del lodo. El agricultor Fleming salvó al niño de lo que pudo ser una muerte lenta y terrible. Al día siguiente, un carruaje muy pomposo llegó hasta los predios del agricultor inglés. Un noble inglés, elegantemente vestido, se bajó del vehículo y se presentó a si mismo como el padre del niño que Fleming había salvado.

«Yo quiero recompensarlo,» dijo el noble inglés. «Usted salvó la vida de mi hijo.» «No, yo no puedo aceptar una recompensa por lo que hice.» respondió el agricultor inglés, rechazando la oferta. En ese momento el propio hijo del agricultor salió a la puerta de la casa de la familia.

«¿Es ese su hijo?» pregunto el noble ingles. «Si,» respondió el agricultor lleno de orgullo. «Le voy a proponer un trato. Déjeme llevarme a su hijo y ofrecerle una buena educación. Si él es parecido a su padre, crecerá hasta convertirse en un hombre del cual usted estará muy orgulloso.» El agricultor aceptó.

Con el paso del tiempo, el hijo de Fleming, el agricultor, se graduó en la Escuela de Medicina de St. Mary’s Hospital en Londres, y se convirtió en un personaje conocido a través del mundo, el notorio Sir Alexander Fleming, descubridor de la Penicilina.

Algunos años después, el hijo del noble ingles, cayó enfermo de pulmonía.
¿Qué lo salvó? La Penicilina.
¿El nombre del noble ingles? Randolph Churchill.
¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez: Siempre recibimos a cambio lo mismo que ofrecemos.

Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca te hubieran herido.
Baila como si nadie te estuviera mirando.
El momento más oscuro de la noche es justo antes de salir el sol.

Declaro éxito en tu vida!
Alberto Guzmán

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