domingo, 15 de septiembre de 2013

Educándonos en las Creencias: ¿Qué significa el éxito para un cristiano?



¿Qué significa el Éxito para un Cristiano?



El éxito es completamente voluntario. Tú tienes permiso. Tienes luz verde para triunfar. ¿Qué significa el éxito para un cristiano? Recuerda, la obediencia a las normas y enseñanzas de la Biblia es sólo el requisito mínimo diario. Es el punto de partida, la norma fundacional.

Por otra parte, el éxito verdadero es el servicio máximo a Dios. Tu Padre celestial desea que seas completamente, y que te conviertas en cada aspecto, en la persona que él creó. Te animo a que busques  alcanzar más que una vida de mera obediencia y “buen vivir.” En cambio, lucha por obtener una vida de éxito al servicio de los demás. ¿Estás obteniendo de la vida todo lo que Dios tiene para ti? ¿Puedes tolerar ser bendecido más allá de lo que has soñado alguna vez? La Biblia está llena de aquellos que son “más que vencedores,” y ninguno de nosotros debería estar satisfecho con ser mediocre.

El éxito es la búsqueda deliberada y cuantificable de metas escritas, elegidas en oración. Dicho de otra manera, eres exitoso una vez que has comenzado seriamente tu expedición para aprovechar al máximo todo tu potencial.

Entonces, el éxito no es un objetivo singular, y en consecuencia, nunca puedes llegar a él completamente. En cambio, el éxito es una actitud intencional ante la vida que garantiza que seas un administrador fiel de tus dones y talentos. Este enfoque te obliga a crecer y desarrollarte. Te fuerza a abandonar tu zona de comodidad, cincelar tu carácter y perseguir los sueños que Dios ha preparado personalmente para ti. Mejor aún, el éxito es una actitud hacia la vida que está completamente bajo tu control.

No depende de las circunstancias externas de tu vida sino de la condición interna de tu alma. De modo que, teniendo en mente la definición citada anteriormente, ¿tienes éxito en este momento? ¿Has orado por tus metas antes de fijarlas?

¿Has puesto tus metas por escrito a fin de evaluarlas en una rendición de cuentas? ¿Has tomado medidas cuantificables hacia tus metas? ¿Estás viviendo el éxito ahora mismo? Si no, dedica algún tiempo a volver a examinar tu concepto del éxito. ¿De dónde proviene tu definición?

¿La definición de quién estás usando? He descubierto que distinguir entre las palabras logro, felicidad y éxito es un ejercicio útil para formular mi propia definición. Considera estas tres preguntas:

¿Puedes ser exitoso sin lograr nada?

¿Puedes ser una persona de logros importantes sin ser exitoso?

¿Puedes ser feliz sin lograr el éxito?

¿Cómo respondiste estas preguntas? Por supuesto, tu respuesta depende de cómo definas el éxito. ¿Es tu definición estimulante, alcanzable y está cimentada en la verdad bíblica? ¿O necesitas que todas las áreas de tu vida sean perfectas antes de que te permitas experimentar la emoción del éxito? Sé consciente de que una tendencia común es fijar un estándar de éxito casi inalcanzable y a la vez crear un estándar de fracaso fácil de alcanzar.

Cuando crees una definición de éxito que te permita experimentar la emoción regularmente, también desarrollarás la conciencia del éxito. Y esta conciencia elevada tiende a promover aún más éxito —y un éxito mucho mayor— en el futuro. El éxito genera el éxito. 

Ahora es tu turno. Dedica un momento a desarrollar un primer bosquejo de tu definición personal del éxito al completar la breve frase que sigue a continuación. Probablemente la modificarás varias veces antes de que encuentres la definición óptima.

Experimento el éxito en mi vida cuando yo (o, si yo) . .
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Recuerda, el éxito es el proceso continuo y proactivo de hacer tuyos los deseos de Dios, llegando a ser hoy un poco más la persona que él diseñó que fueras.

Una vez que tengas una definición fresca y constructiva del éxito, dedica un tiempo a adoptarla y a creer verdaderamente en ella. Tienes que creer en ella para que funcione en tu vida. Recuerda, el éxito es el proceso continuo y proactivo de hacer tuyos los deseos de Dios, llegando a ser hoy un poco más la persona que él diseñó que fueras. Creo que deberías considerarte exitoso en el momento en que hagas algo para lograr una meta, fijada en oración, que has puesto por escrito. La suma de Dios más las metas más tú mismo es una combinación insuperable.

Necesitas enfocar la atención en alcanzar tus metas en lugar de poner atención a los obstáculos que tengas por delante.

Una parte importante de la vida es aprender a transformar tus desventajas en ventajas. Canalizar tu energía espiritual, mental y física hacia el logro de metas significativas es una inversión constructiva de tiempo.



Algunas personas son naturalmente más inteligentes que otras. Algunas personas son más creativas que otras. Algunos nacen en la pobreza, otros en riqueza. Algunos reciben mucho amor y nada más, mientras que a otros se les da todo menos amor. Algunas personas tienen mejor apariencia que otras. Algunos corren más rápido, saltan más alto o patean más fuerte que otros. Algunos reciben la mejor educación y aportan poco al mundo, mientras que otros tienen escasa formación académica y sin embargo dejan una marca admirable. Algunos tienen metabolismos rápidos mientras que otros deben hacer el doble de ejercicio para apenas mantener el ritmo. Algunas personas están predispuestas a las migrañas y a la sinusitis mientras que otras no . . . etcétera. Este fenómeno se llama la vida.

La verdad es que la vida, si se la percibe como un juego de naipes, da manos buenas, malas y regulares. Y cualquiera sea la que recibas, ¡debes jugarla! Puedes ganar con cualquier mano y perder con cualquier mano. ¡Es sólo cuestión tuya cómo juegues! La vida está llena de campeones que recibieron manos malas y perdedores que recibieron manos fabulosas.

En la vida, nunca recibirás una mano que, con la ayuda de Dios, no puedas cambiar a una mano ganadora. El éxito es para ti y para cualquiera que esté dispuesto a tomar la iniciativa y pagar el precio.



Declaro éxito en tu vida!
Alberto Guzmán

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