Atreviste a sonreír primero.
Algunas veces nos vemos como
un punto perdido en medio de la maraña confusa que hemos hecho de nuestra vida,
en ocasiones nos sentimos extraños en la misma cuna donde hemos nacido.
Cerramos los ojos y el mundo del que queremos escapar se multiplica dentro de nosotros.
Quieres llorar cuando la luz
no te alumbra porque de verdad hay historias, como las de tu prójimo, que
quisieras se copien pero años
antes en tu propia vida. Te cuentas a ti mismo tus mejores momentos porque te
enseñan tanto. Tomas de entre tus recuerdos, aquellas cosas rehidratantes.
Al final de todo... Sonríes!
Sonríes porque era necesario
llorar, porque te diste cuenta que a pesar de todo siempre se puede retomar el camino.
Sí, era necesario llorar porque las lágrimas te limpiaron el rostro y ahora
tienes la oportunidad de dibujar una sonrisa más sincera y más auténtica.
¡Ése
eres tú!,
sí aquel quién es el héroe de su propio mundo. Ahora te das cuenta que el viaje
ha concluido con una enseñanza práctica, pues trasladarnos a otros terrenos o a
otros pensamientos, nos renueva y nos refresca.
Ahora abres caminos a las
posibilidades de la felicidad. Quieres más a quienes te rodean y aún a quienes
no. Te vuelves amigo del mundo.
Hay un arranque dinámico
envolviendo tu voluntad. Ya no imaginas más creyéndote minúsculo, ahora el
mundo te imagina protagonista.
Levantas
la cerviz e inspiras emociones humanas. El destino te hace soñar con los niños
de tu descendencia. Los sueñas como en una travesura. Sonríen más porque tú te
atreviste a sonreír primero.
Son más amigos del mundo
porque tú les diste la mejor lección acumulada en tu propia vida. Son mejores humanos
porque tú lo eres. No te olvides que una vez alguien escribió que el mundo en que vivimos no lo heredamos de nuestros
padres, sino que lo tomamos prestado de nuestros hijos.
Y recuérdalo siempre: todo lo
que hoy pueden ver tus ojos y captar tus demás sentidos, todo es de tus hijos. Devuélveselos
mejor y multiplicado, ésta es la misión más generosa para con la humanidad. (notas tomadas de Carlos de la Rosa Vidal)







No hay comentarios.:
Publicar un comentario