lunes, 30 de septiembre de 2013

Educándonos en las Creencias: LA EXPECTATIVA



LA  EXPECTATIVA




La expectativa se define como ‘la esperanza de lograr una cosa, en adelante, si se presenta la oportunidad u ocasión que se desea’.

En una célebre obra, los autores Napoleón Hill y Clement Stone explican así el vínculo entre esperanza y expectativa: "La esperanza es un deseo con la expectativa de obtener lo que se desea y la creencia de que ello puede obtenerse. Una persona reacciona conscientemente a lo que para ella es deseable, creíble y alcanzable.

POR QUE ES TAN IMPORTANTE LA EXPECTATIVA

Nadie haría un esfuerzo, y ni siquiera actuaría, si no existiera en la mente una finalidad, la cual es ya una forma de expectativa.

EL EXPERIMENTO DE LA ESPERANZA.

El profesor Rudolf Bilz bautizó así un experimento con ratas de campo recién capturadas. Si uno de estos animales es arrojado a un barreño lleno de agua, cuyas paredes lisas no le permiten salir, a los quince minutos de nadar y agotarse, en pleno desconcierto, la rata muere a causa del stress.

En circunstancias normales, este tipo de ratas pueden nadar hasta 80 horas sin parar antes de ahogarse. De hecho, la causa de la muerte de las ratas antes mencionadas no es el esfuerzo físico, sino solamente el miedo mortal ante una situación sin salida.

Al otro día se hizo otro experimento con otra rata del mismo tipo. Ahora, después de dejar a la rata en el agua por cinco minutos, se le lanzó una tablilla por la que pudo trepar, alcanzando un blando nido.

Si se lanza a esa misma rata poco después, sin la tablilla salvadora, el animal no muere de stress. Aguanta nadando en el recipiente ochenta horas, como un campeón de resistencia, hasta su total agotamiento, animada por la esperanza de que en algún momento se le vuelva a arrojar la tablilla salvadora.

Si esto hace la esperanza en un pequeño animal, qué no hará en un ser humano. (SOBREVIVIR y EXCELENCIA EN EL MANEJO DEL STRESS).

LA EXPECTATIVA INFLUYE SOBRE LA CONDUCTA PROPIA Y LA DE LOS DEMAS



"La expectativa es una manera más indirecta de lograr esquemas de conducta deseados, que funciona mediante la creación de profecías que se autorrealizan.

Wolfgang Goethe: ‘TRATE A LAS PERSONAS COMO SON, Y ELLAS PERMANECERÁN ASÍ. TRÁTELAS COMO SI FUESEN LO QUE PUEDEN SER, Y LAS AYUDARÁ A TRANSFORMARSE EN LO QUE SON CAPACES DE SER'.

LA EXPECTATIVA NO ES ESPERAR EL FUTURO, SINO ACTUAR EN EL PRESENTE

LA EXPECTATIVA SOBRE UNO MISMO ES LA MEJOR DE LAS EXPECTATIVAS

‘LA COSTUMBRE DE ESPERAR EN NOSOTROS MISMOS ESTIMULA NUESTRAS MEJORES CUALIDADES’. Orison Swett Marden
¿QUE EXPECTATIVAS TIENES DE TI MISMO?  
Porque Dios que te creó espera lo mejor de Ti..


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Alberto Guzmán

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domingo, 15 de septiembre de 2013

Educándonos en las Creencias: ¿Qué significa el éxito para un cristiano?



¿Qué significa el Éxito para un Cristiano?



El éxito es completamente voluntario. Tú tienes permiso. Tienes luz verde para triunfar. ¿Qué significa el éxito para un cristiano? Recuerda, la obediencia a las normas y enseñanzas de la Biblia es sólo el requisito mínimo diario. Es el punto de partida, la norma fundacional.

Por otra parte, el éxito verdadero es el servicio máximo a Dios. Tu Padre celestial desea que seas completamente, y que te conviertas en cada aspecto, en la persona que él creó. Te animo a que busques  alcanzar más que una vida de mera obediencia y “buen vivir.” En cambio, lucha por obtener una vida de éxito al servicio de los demás. ¿Estás obteniendo de la vida todo lo que Dios tiene para ti? ¿Puedes tolerar ser bendecido más allá de lo que has soñado alguna vez? La Biblia está llena de aquellos que son “más que vencedores,” y ninguno de nosotros debería estar satisfecho con ser mediocre.

El éxito es la búsqueda deliberada y cuantificable de metas escritas, elegidas en oración. Dicho de otra manera, eres exitoso una vez que has comenzado seriamente tu expedición para aprovechar al máximo todo tu potencial.

Entonces, el éxito no es un objetivo singular, y en consecuencia, nunca puedes llegar a él completamente. En cambio, el éxito es una actitud intencional ante la vida que garantiza que seas un administrador fiel de tus dones y talentos. Este enfoque te obliga a crecer y desarrollarte. Te fuerza a abandonar tu zona de comodidad, cincelar tu carácter y perseguir los sueños que Dios ha preparado personalmente para ti. Mejor aún, el éxito es una actitud hacia la vida que está completamente bajo tu control.

No depende de las circunstancias externas de tu vida sino de la condición interna de tu alma. De modo que, teniendo en mente la definición citada anteriormente, ¿tienes éxito en este momento? ¿Has orado por tus metas antes de fijarlas?

¿Has puesto tus metas por escrito a fin de evaluarlas en una rendición de cuentas? ¿Has tomado medidas cuantificables hacia tus metas? ¿Estás viviendo el éxito ahora mismo? Si no, dedica algún tiempo a volver a examinar tu concepto del éxito. ¿De dónde proviene tu definición?

¿La definición de quién estás usando? He descubierto que distinguir entre las palabras logro, felicidad y éxito es un ejercicio útil para formular mi propia definición. Considera estas tres preguntas:

¿Puedes ser exitoso sin lograr nada?

¿Puedes ser una persona de logros importantes sin ser exitoso?

¿Puedes ser feliz sin lograr el éxito?

¿Cómo respondiste estas preguntas? Por supuesto, tu respuesta depende de cómo definas el éxito. ¿Es tu definición estimulante, alcanzable y está cimentada en la verdad bíblica? ¿O necesitas que todas las áreas de tu vida sean perfectas antes de que te permitas experimentar la emoción del éxito? Sé consciente de que una tendencia común es fijar un estándar de éxito casi inalcanzable y a la vez crear un estándar de fracaso fácil de alcanzar.

Cuando crees una definición de éxito que te permita experimentar la emoción regularmente, también desarrollarás la conciencia del éxito. Y esta conciencia elevada tiende a promover aún más éxito —y un éxito mucho mayor— en el futuro. El éxito genera el éxito. 

Ahora es tu turno. Dedica un momento a desarrollar un primer bosquejo de tu definición personal del éxito al completar la breve frase que sigue a continuación. Probablemente la modificarás varias veces antes de que encuentres la definición óptima.

Experimento el éxito en mi vida cuando yo (o, si yo) . .
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Recuerda, el éxito es el proceso continuo y proactivo de hacer tuyos los deseos de Dios, llegando a ser hoy un poco más la persona que él diseñó que fueras.

Una vez que tengas una definición fresca y constructiva del éxito, dedica un tiempo a adoptarla y a creer verdaderamente en ella. Tienes que creer en ella para que funcione en tu vida. Recuerda, el éxito es el proceso continuo y proactivo de hacer tuyos los deseos de Dios, llegando a ser hoy un poco más la persona que él diseñó que fueras. Creo que deberías considerarte exitoso en el momento en que hagas algo para lograr una meta, fijada en oración, que has puesto por escrito. La suma de Dios más las metas más tú mismo es una combinación insuperable.

Necesitas enfocar la atención en alcanzar tus metas en lugar de poner atención a los obstáculos que tengas por delante.

Una parte importante de la vida es aprender a transformar tus desventajas en ventajas. Canalizar tu energía espiritual, mental y física hacia el logro de metas significativas es una inversión constructiva de tiempo.



Algunas personas son naturalmente más inteligentes que otras. Algunas personas son más creativas que otras. Algunos nacen en la pobreza, otros en riqueza. Algunos reciben mucho amor y nada más, mientras que a otros se les da todo menos amor. Algunas personas tienen mejor apariencia que otras. Algunos corren más rápido, saltan más alto o patean más fuerte que otros. Algunos reciben la mejor educación y aportan poco al mundo, mientras que otros tienen escasa formación académica y sin embargo dejan una marca admirable. Algunos tienen metabolismos rápidos mientras que otros deben hacer el doble de ejercicio para apenas mantener el ritmo. Algunas personas están predispuestas a las migrañas y a la sinusitis mientras que otras no . . . etcétera. Este fenómeno se llama la vida.

La verdad es que la vida, si se la percibe como un juego de naipes, da manos buenas, malas y regulares. Y cualquiera sea la que recibas, ¡debes jugarla! Puedes ganar con cualquier mano y perder con cualquier mano. ¡Es sólo cuestión tuya cómo juegues! La vida está llena de campeones que recibieron manos malas y perdedores que recibieron manos fabulosas.

En la vida, nunca recibirás una mano que, con la ayuda de Dios, no puedas cambiar a una mano ganadora. El éxito es para ti y para cualquiera que esté dispuesto a tomar la iniciativa y pagar el precio.



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Alberto Guzmán

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lunes, 26 de agosto de 2013

¿QUIERE DIOS QUE TENGAS EXITO?


Muchas personas de fe se preguntan si está mal ir en pos de la riqueza o de ciertos tipos de éxito secular. Algunos incluso se sienten culpables de querer lo que otros no tienen. ¿Y tú? ¿Piensas que Dios quiere que tengas éxito? Medítalo y responde esta pregunta.


Aquí está mi respuesta en forma de pregunta: ¿Quieres que tus hijos sean mediocres? ¡Por supuesto que no! ¡Tú sí quieres que tus hijos tengan éxito! En particular, quieres que tus hijos tengan una relación personal con Jesús, que se casen con la persona correcta y que luchen por su propósito en la vida con excelencia. Ese es un muy buen comienzo, ¿no es cierto? 

Truett Cathy, fundador de Chick-fil-A, se refiere a esas tres grandes prioridades de los padres como Señor, Pareja y Misión. Si guías a tus hijos a la verdad espiritual, los preparas para elegir a la persona correcta con quien casarse y los alientas a perseguir y vivir sus sueños, entonces estás usando tu tiempo inteligentemente. En suma, quieres que tus hijos lleguen a ser todo aquello para lo que fueron creados. Y eso es exactamente lo que Dios también quiere para ti.




¿Alientan los padres a que sus hijos se esfuercen en lograr la mediocridad? ¿Esperas que tu hijo o hija crezca y consiga un empleo medio, tolere un matrimonio medio y después críe hijos medios que perpetúen el mismo ciclo en la próxima generación? No creo que Dios haga nada “medio.” La luz tenue de una vida media es algo que nos imponemos. A veces, hacemos difíciles aquellas cosas que no deberían serlo. Convertimos lo simple en complejo y no sólo nos confundimos nosotros sino que también confundimos a la gente que nos rodea. No te equivoques: Tu Padre celestial quiere que tengas éxito.

Cinco criterios que te ayudarán a determinar tu definición personal de éxito

1.- controlable

Haz que tu definición esté dentro de tu control y que no esté basada en circunstancias externas o en otra gente.

2.- cuantificable

Haz que tu definición sea calculable de manera que puedas evaluarla y rendirte cuentas a ti mismo.

3.- constante

Formula tu definición de manera que puedas cumplirla diariamente.

4.- personal

Elige tu propia definición y no tomes una prestada.

5.- basada en principios

Establece tu definición sobre verdades absolutas, no sobre valores subjetivos, oportunos o circunstanciales.


UN SISTEMA PERFECTO

Dios quiere que alcancemos nuestro potencial y hagamos nuestro aporte al mundo de una manera tremenda. El éxito, en sentido general, es la manera en que Dios comparte la abundancia. Él usa tu éxito para bendecir a otros mientras tú te beneficias. El éxito es un multiplicador, no un divisor, como los medios de comunicación tienden a representarlo a menudo. El éxito auténtico se derrama para beneficiar a muchos más, más allá de la minoría que aceptó el riesgo del fracaso. Cuando se promueve el éxito individual, la sociedad entera se beneficia. Cuando actúas con integridad, tu éxito no perjudicará a los demás en lo más mínimo.


Tú y todos los que conoces pueden llegar a tener éxito sin que nadie sufra daños, adversidad o recesión. ¡Sólo Dios crea un sistema tan perfecto!



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Alberto Guzmán


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